A partir del trabajo que estoy realizando con La Muerte y los Moribundos, la Muerte de Ivan Ilich y El hombre en busca del sentido, estoy llegando a conclusiones muy importantes, una vez más, que me llevan a darme cuenta, tanto en lo personal, como para encontrar una aplicación práctica, en el trabajo de acompañamiento que realizo como Coach.

Esta es una de ellas: Evitar el dolor a corto plazo a toda costa, es lo que lleva a una persona a fabricarse, de una manera no consciente quizás, lo que precisamente quiere evitar: sufrimiento, que, además, es inútil.

Cuando no toma una decisión, cuando no termina con una relación que ya no funciona y convierte en sufrimiento, lo que pudo haber sido un dolor fuerte que, como emoción auténtica, tiene una gran intensidad y corta duración, lo convierte en un sufrimiento prolongado y sin sentido.

El sufrimiento tiene muy mala fama… de ahí ese deseo de evitar el dolor o de repudiarlo y las personas, en medio de un duelo, ya sea por una relación que termina, por el fallecimiento de una persona amada o por una situación que termina, la pérdida de un trabajo o alguna posesión material, se preguntan: cuánto tiempo va a durar esto, no lo puedo soportar, me rebasa el dolor que siento, etc. etc. y lo alimentan con pensamientos tales como: No es posible que me haya sucedido esto a mí, si yo pensé que era algo seguro, no es posible que me haya hecho esto a mí, y todo lo que me prometió, los planes que hicimos, lo que vivimos juntos (tratándose de una relación que termina), sigue aquello de que me engañó, traicionó mi confianza, etc.etc. y cómo pudo ser y regresa al punto este,  de no puedo soportarlo, etc. etc.

El asunto ese, del que he hablado muchas veces de que se piensa, comercialmente, que las personas tienen que ser felices todo el tiempo y sonreír, sonreír y sonreír: Al mal tiempo buena cara, sonríe y la fuerza estará contigo y todo eso que se convierte en lo “socialmente aceptado”. Pareciera que no se tiene el derecho, desde la parte humana a estar triste, enojado, deprimido, a sufrir inclusive o a desanimarse, a vivir un duelo como corresponde, dure lo que dure, sea cual sea la situación y de acuerdo a sus propios tiempos. Todo eso puede hpw ser transitorio, en la medida en la que una persona se permite a sí misma sentir lo que siente y permitir que fluya, sin justificarlo, sin encontrar argumentos que lo refuercen. Si el sufrimiento es grande o más pequeño, es algo relativo. Sufrimiento es sufrimiento y cada uno y cada una, es quien  lo vive, por lo que las comparaciones, están siempre fuera de lugar.

La pregunta que le hacía Viktor Frankl a sus pacientes, me impresionó y me sirve para cuestionarme yo y para cuestionar a quien corresponda: ¿Por qué no se suicida usted? Esta pregunta,  lleva al descubrimiento de cuál es el sentido de la vida de cada uno y cada una:  Pueden ser los hijos, el trabajo, un talento,  los bienes materiales, una pareja… Sin embargo, cuando el sentido de la vida está basado en algo externo, el riesgo es que eso que ahora le da sentido a la vida, deje de estar aquí y ahora y, entonces, se convierte en lo que yo llamaría, un viaje directo al sufrimiento, sin escalas, y con todos los gastos pagados, hasta que la persona decida cambiar de canal…

Otra reflexión, es que a veces, para algunas personas, cuando no tienen una motivación real, un propósito de vida claro, una situación dolorosa, convertida en sufrimiento, se convierte en su motivo, en lo que le da sentido a su vida. Finalmente, requieren sentir que algo los sostiene y los hace sentir vivos y en medio de una gran ambigüedad, rechazan y abrazan ese sufrimiento por tiempo indefinido.

Darse cuenta,  es el punto de quiebre para tomar nuevas decisiones. No es meter lo que se siente debajo de la alfombra; es hacerle frente, permitirlo, trascenderlo, resolverlo y seguir con lo que sigue, en lugar de quedarse en lo que pudo haber sido y no fue o en lo que si fue y ya no es.

Va para ti y para mi: ¿Cuál es el sentido del sufrimiento? ¿De qué me doy cuenta? ¿De qué te das cuenta? ¿Hacia donde me/te lleva? ¿Qué cambios requiero/requieres hacer? ¿Qué decisiones requiero/requieres tomar? ¿Qué ciclos requiero/requieres cerrar?

Es un tema muy interesante y me lleva a muchas reflexiones, seguramente voy a seguir profundizando en él.

Por lo tanto, la pregunta con la que yo quiero dejarte hoy es: ¿Cuál es el sentido de tu vida? ¿Por qué no te suicidas?

 

 

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