¿Soy/eres consciente de todas mis/tus creencias? Por supuesto que no.
¿De dónde surgen? De la familia, de la escuela, la sociedad, el país en el que una persona nace.
¿Se eligen? Desde mi punto de vista, se aceptan… después, ya pueden ser elegidas, a partir de la consciencia una vez más, de darme cuenta de si me funcionan o no y decidir cambiarlas.
¿Por qué son tan importantes las creencias? Porque determinan la manera en la que pienso, siento, digo, hago, me relaciono, vivo, lo que tengo o no tengo, lo que acepto o no acepto, mis resultados (obviamente) y me puedo seguir y no termino; mis valores, mis principios, mis preferencias, determinan si vivo mi experiencia de vida, desde la obligación o desde la responsabilidad.
Llegamos a ese punto… ¿soy responsable de lo que creo? Sí!!! De lo que hago con lo que creo.
Como lo escribí esta mañana, quizás no siempre soy responsable de lo que siento (aunque yo diría que sí), de lo que SIEMPRE soy responsable, es de lo que hago con lo que siento.
¿Cambiar creencias es fácil o difícil? Depende de lo que tú creas, de lo que yo crea y depende de la creencia… todo son creencias, no podría yo asegurar que tengo la razón, tengo mi razón, mi razón para creer lo que creo, por ahora. y eso me permite estar abierta a modificar mis creencias, y no se trata de que sean sólidas o no, se trata de que sean sostenibles para mí, partiendo de que lo que busco y encuentro en mi experiencia de vida, es el bienestar.

Si yo pienso que mis creencias me tienen… es una creencia. Parecería entonces, que las creencias son entes, que se instalan por su cuenta y que es imposible desalojarlos. Si yo me abro a la posibilidad de que sí puedo cambiarlas, encuentro el camino, mi camino, mi sistema. Dos creencias opuestas no pueden ocupar un mismo espacio. Puedo creer, se me ocurre ahora, que el cielo es azul o que el cielo es rojo. puedo creer y saber, que en ocasiones el cielo se ve azul o se ve gris o rojo, dependiendo de factores diversos.
Una creencia puede definirse (en esta creencia de que todo “debe” ser definido para poderlo entender – en ocasiones así es, en otras no -) de muchas maneras: una creencia es, como dijo mi querido amigo Víctor, un supuesto que se da, por cierto, una idea que se hizo tan sólida a través de otras ideas, que se convirtió en una creencia, una regla, un paradigma, un decreto.
De acuerdo a la filosofía, una creencia es el estado de la mente en el que un individuo supone verdadero el conocimiento o la experiencia que tiene acerca de un suceso o cosa; cuando es objetiva, el contenido de la creencia presenta una proposición lógica, y puede expresarse mediante un enunciado lingüístico como afirmación.
¿Qué son las creencias? La creencia ha sido considerada como la forma más simple de contenido mental representativo en la formación del pensamiento. creer en.… que, a su vez tiene dos formas diferentes: creer en una persona, en el sentido de “confianza” o “seguridad en ella”: me fío de… Creo en su habilidad para hacer tal cosa.

Definición ABC
Una creencia es aquello en lo que creemos fielmente, o también puede ser la opinión que alguien dispone en relación a algo o alguien. Estos son los dos usos que le atribuimos a este concepto en nuestra lengua.
Lo que creemos acerca de las cosas, normalmente nos surge de la experiencia adquirida en la vida, y hace que creamos que tal cosa se produce por esto o por aquello, o que es el resultado de tal accionar. También, lo que elegimos creer sobre algo o alguien, puede estar determinado por la influencia que hayamos recibido, de un modelo cercano. Es, decir, si nuestra madre nos dice todo el tiempo cuando somos chicos, que la pelea nunca conduce a nada y que, por el contrario, debemos inclinarnos por el diálogo para resolver las cosas, entonces, tenderemos a creer, que los problemas solamente se resuelven a través de la charla, convirtiéndose en una férrea creencia; así muchas veces surgen las creencias, que se vuelven indestructibles a lo largo de la vida.

¿Qué es un sistema de creencias?
El sistema de creencias, es lo que opinamos sobre nosotros mismos, sobre los demás y sobre el mundo y la vida. Todo ese conjunto de creencias, constituye nuestro paradigma personal.
El paradigma nos sirve de lente para interpretar la realidad. crea un filtro y en base a éste tomamos decisiones, nos conducimos por el mundo y nos influye en cómo nos sentimos y pensamos en todos los momentos del día. Son los valores sobre las cuales hemos decidido inconsciente o conscientemente, vivir nuestra vida.

Más: El conjunto de creencias, conforme al cual rijo mi vida. Conjunto de creencias que he ido estructurando a lo largo de mi experiencia de vida y que, de acuerdo a mi punto de vista, puedo modificar en cualquier momento, si es que me doy cuenta de que, en realidad, no me funciona.

El Crecimiento interior lo relaciono con esta posibilidad de abrir mi consciencia; esto es, darme cuenta, de una manera más amplia quizás; ampliar mi criterio, aprender a cuestionarme a mí misma si lo que creo, si eso en lo que creo, es funcional o disfuncional para mí.
Tomar las riendas de mi vida… decidir, elegir, atreverme, acertar, equivocarme, porque ninguna decisión está garantizada, seguir con lo que sigue, esto es, sin regresar al pasado pretendiendo cambiarlo, sintiendo culpa o nostalgia, contaminando el presente con eso que ya no está aquí, ni tampoco sentir angustia por el futuro y pensar en lo irremediable.

Quizás muy sencillo decirlo y no tanto llevarlo a cabo… es un trabajo de vida. Es un trabajo permanente, mientras mi cuerpo no llegue a su fecha de caducidad. No podría yo decir nunca, que he alcanzado el máximo nivel de crecimiento interior…

No hay niveles de consciencia, eso implicaría que hay avanzados y atrasados y yo elijo y prefiero creer, que cada uno y cada una va donde va y es perfecto. No hay prisa… considero que hago el mismo trabajo que hacen los demás; también a veces tengo miedo, a veces me preocupo, a veces pienso que no hay solución y luego me doy cuenta de que si, por supuesto que hay solución. Avanzo aquí y ahora, me detengo aquí y ahora, no retrocedo, no existe atrás. Sé que ya no puedo salir de esta mafia de la consciencia, que ya no puedo decir: ¡oh, no me di cuenta, no supe lo que hacía! Además, me parece demasiado cansado hacer eso… arrepentirme, culparme y luego culpar a otro o a las circunstancias o a la vida de lo que “me pasó”. Prefiero asumir la responsabilidad.

Así que, otra vez, podría decir que crecimiento interior, para resumirlo, es tomar, o asumir, mejor dicho, la responsabilidad absoluta de mí, de mis creencias, pensamientos, emociones, de lo que digo, de lo que hago con lo que siento, de mis resultados. Encontrar apoyo cuando lo requiero, resolver, dirigirme a mi bienestar ecológico una y otra vez, desde mi única certeza, la certeza de Dios en mí.
Tema delicado que toco y suelto, las creencias religiosas. Mis padres fueron, en un principio, católicos (mamá se volvió cristiana después). De pequeña, para mí fue toda una ilusión hacer la primera comunión con mi hermosísimo vestido blanco (por ahí tengo la foto), después, mi familia no fue muy dada a ir a misa todos los domingos, no había tiempo, fue una etapa un tanto ajetreada, conflictos entre mis padres, salir de México, ir a NY luego a Cuba, a la Habana, a Camagüey, regresar. Creer en Dios, supongo que desde lo aprendido, hasta que empezaron los cuestionamientos acerca de esas creencias.

Alejarme de ese dogma y luego pretender refugiarme en él, para después descubrir que no requería ir a buscar a Dios a ningún lado; declarar que esa, ahora mi única certeza, no estaba aprisionada en ninguna religión. Decir orgullosamente, creo en Dios, marca libre, Dios de amor, libre de juicio y por lo tanto de condena, que sigue viendo a su Hijo, más allá de los comportamientos humanos, tal como él lo creo, a su imagen y semejanza, amor, luz, perfección. Es una elección, es una preferencia que desafía lo aprendido, desafía lo que a veces se piensa que es heredado.

Yo puedo hablar de lo que he experimentado, no puedo hablar de lo que otros han vivido, al menos, no con autoridad. no juzgo, aprendo a no juzgarme.

Insisto, este trabajo continuo, este buscar – encontrar – responsabilidad – compromiso – respeto – congruencia – humildad – es lo que yo llamo crecimiento interior.

Somos seres espirituales, viviendo una experiencia física, y sólo, de acuerdo a mi punto de vista, una vez más, puedo llegar a ese equilibrio interior, cuando sé, que soy un ser unificado, más allá de los conflictos humanos en los que me meto y de los que me saco, en este continuo… crecimiento interior.

10 claves para el crecimiento interior

1. Reconoce tus fortalezas, reconoce todas las herramientas que ya tienes para salir delante de cualquier situación.
2. Acepta el cambio como generador de crecimiento.
3. Gestiona tus emociones. Permítete sentir lo que sientas, asume la responsabilidad y elige qué hacer con eso que sientes.
4. Cesa en la búsqueda de aprobación. Empieza por aprobarte tú a ti.
5. Aprende a tomar decisiones desde la certeza. Ninguna decisión está garantizada, sin embargo, tomarla y ver el resultado, te permite seguir con lo que sigue.
6. Resuelve situaciones, desde la certeza de que tienes los recursos para hacerlo, por Derecho Divino.
7. Aprende de los “errores” y experiencias, libre de arrepentimiento y/o culpas.
8. Deja de auto compadecerte. En “el rincón de las víctimas”, como domicilio permanente, no hay nada para ti.
9. Cuestiónate internamente. ¿Qué quieres, qué quieres y qué más quieres?
10. Hazte preguntas y encuentra las respuestas que ya están en tu interior.