La terapia Psicocorporal en una tendencia psicoterapéutica, en la que se busca la salud psicológica, en equilibrio con el cuerpo . Lo que somos lo expresamos en y con nuestro cuerpo; nuestra salud física depende de nuestro bienestar emocional. Las tensiones en nuestro cuerpo, así como la multiplicidad de procedimientos orgánicos son el aspecto físico de conflictos emocionales no resueltos. La bioenergética es una técnica, entre otras con la que trabaja el terapeuta psicocorporal para atender, movilizar y liberar las tensiones estructuradas por la persona en su cuerpo, para mantener ciertas actitudes para detener, para retener la expresión emocional y no sentir.
Muchas personas se quejan de jaquecas, tensiones y rigidez general en su cuerpo. Gran parte de esas tensiones, nosotros las hemos constituido consciente o inconscientemente. En la terapia psicocorporal hemos descubierto que lo que a la mayoría de la gente tensa, es la necesidad de sostener un modo de ser o una actitud a toda costa.
Las más de las veces, con el fin de defenderse, protegerse y presentarse a los demás como es “deseable” aunque ello vaya en contra de sí mismos. Además, en su forma de ver la vida, muchas veces han desaprobado la expresión de determinadas emociones como la ira, el miedo o la tristeza, o de sensaciones como la de desamparo o el deseo sexual.
Ahora bien, reprimir una emoción no es solo una cuestión mental, es por medio de nuestra musculatura que podemos “controlarnos”, “agarrar” nuestra sensación o nuestra emoción con nuestros músculos y así evitar desahogarla.
En numerosas ocasiones nos “tragamos” lo que en verdad sentimos por miedo a expresarnos y a asumir las consecuencias, porque no conviene a la imagen que queremos dar. Pero el costo es muy alto, pues si estas acciones se vuelven muy frecuentes, las tensiones necesarias para lograrlo se vuelven crónicas y padecemos las consecuencias más tarde. Nuestro cuerpo esta adolorido la mayor parte del tiempo, “como si se nos hubiera caído el mundo encima”.
La acumulación de tensiones, nos torna rígidos y las emociones contenidas son siempre una bomba a punto de estallar o una carga que alimente a otros estados como la ansiedad, la depresión o la angustia. En esas circunstancias la persona está más propensa a enfermarse, pues debilita su cuerpo y dificulta la purificación de toxinas que continuamente realiza la sangre en nuestros tejidos por estar tensos, facilitando el cultivo de enfermedades de origen bacterial o viral.
Si una persona decide no entregarse a sus sentimientos, cuando ya los ha generado dentro de sí, la única manera para lograr no expresarlos es tensando la musculatura e inhibiendo la respiración. Ahora bien, esto tiene otras consecuencias. Toda emoción genera una química pues, como ya dijimos, somos seres corporales; sentir una emoción o un sentimiento es algo complejo que implica el desencadenamiento de procesos psíquicos como de procesos fisiológicos. El miedo, por ejemplo, implica una contracción de la musculatura a causa de la secreción de adrenalina, con el fin de prepararnos para huir. También hay un factor psicológico que guía la interpretación de un fenómeno, de una acción o de una persona como algo temible, peligroso, amenazador. La represión de una emoción como esta, no sólo deja los músculos tensos, sino la adrenalina, no utilizada, circulando en nuestro cuerpo. Si este tipo de represión se vuelve recurrente, la tensión se vuelve crónica y la adrenalina afecta órganos o necesita descargarse en pequeñas explosiones de ansiedad, de agresividad u otras, dependiendo de la persona, dado que no alcanza a metabolizarse cuando ya se secreto más.

¿Qué es y cómo nos ayuda la práctica de la Bioenergética?
La Bioenergética, permite a sus practicantes, sentir sus tensiones, reconocer en qué zonas se localizan, cómo afectan otras partes del cuerpo; cómo alteran la postura, el caminar, la soltura y el asentamiento en el piso. A partir de una práctica frecuente, se comienzan a aliviar las tensiones, sobre todo cuando se contacta con las emociones reprimidas y se analizan dentro de un espacio psicoterapéutico. También en este espacio, se aprende cómo expresar nuestras emociones en nuestra vida cotidiana, con sus debidos límites. Esto es de gran importancia, ya que no podemos dar rienda suelta a nuestros impulsos, cuando son destructivos o no respetan la integridad de los demás o de nosotros mismos.
La Bioenergética, cuyo principal creador es el Dr. Alexander Lowen, es el estudio de los procesos energéticos del cuerpo y su relación con la personalidad. Estos procesos determinan el estado de viveza del cuerpo, la cual, como ya mencionamos, se ve menguada con las tensiones no resueltas.
Las tensiones nunca son de músculos aislados, sino que corresponden al conjunto de músculos asociados, para lograr un movimiento. De tal manera que lo que se inhibe es una acción, la cual implica pensamientos, sentimientos, movimientos y la puesta en marcha de toda una fisiología para llevar a cabo esa acción.
En resumen, toda tensión tiene como función impedir un movimiento y la expresión de una emoción, aquello que no queremos hacer y que no podemos mostrar.
Determinadas tensiones conforman un tipo de carácter.
Los grupos de tensiones crónicas que determinan una conformación corporal, una actitud emocional y una forma de pensar típicas, estructuran una forma de carácter o coraza caracterológica.
Literalmente, nos hacemos una armadura muscular para actuar, para relacionarnos y para sostener una imagen ante los demás. Hay distintos tipos de carácter dependiendo de los músculos que tenemos tensos o flácidos, que expresan una determinada forma de ser, de pensar, de actuar y de sentir. Todo terapeuta corporal que trabaja con la bioenergética se basa en esta caracterología para diseñar los distintos ejercicios, que requieren las personas que quieren iniciar un proceso psicoterapéutico.

¿Cómo son los ejercicios bioenergeticos?
La bioenergética consiste en una serie de posiciones del cuerpo que someten a mayor tensión aquellos músculos tensos hasta que se vence la coraza caracterológica, es decir, entra en crisis el musculo con la actitud que se quiso sostener, se relaja, y comienza a vibrar. La vibración es un signo de salud en nuestro cuerpo, un cuerpo sano vibra. Desde luego al liberar de tensión a nuestro músculo, sucede aquello que impedíamos al tensarlo. Además de estas posiciones, se trabaja con presión controlada de los músculos, ejercicios respiratorios, ejercicios expresivos y masajes terapéuticos, estos últimos posibilitan el contacto con nuestro cuerpo, contactar nuestras sensaciones y sentimientos y ayuda a desbloquear las corazas corporales, que como ya se dijo, son el reflejo de una forma de vida. La presión continuada o un toque suave de un musculo tenso, puede producir también la descarga emocional. Los ejercicios respiratorios se hacen, con el fin de regular la respiración que se ha inhibido, para evitar expresar una emoción. Cada persona tiene diferentes tensiones de la caja torácica y del diafragma partes involucradas en la respiración que es necesario relajar, para respirar profundamente. Los ejercicios respiratorios por sí mismos, pueden provocar una descarga emocional, porque respirar moviliza casi todo nuestro cuerpo. Los ejercicios expresivos se hacen con el fin de ayudar a la persona a expresar sus sentimientos, a reconocerlos y a dejarse ir con ello; ahora bien, no sólo se busca el desahogo, sino el fomentar el contacto con nuestro cuerpo, con nuestras emociones y aprender a expresarlas en su contexto adecuado, sin daño a nosotros mismos ni a los demás.

 

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