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La arquitectura de la vida interior Por Reyna Amaya

Vivimos en un mundo que podemos observar, tocar, escuchar y compartir con otras personas. Hay acontecimientos que ocurren independientemente de nosotros: alguien llega o se va, recibimos una noticia, escuchamos determinadas palabras, un proyecto comienza, una relación cambia, algo que esperábamos sucede o, simplemente, no sucede.

Sin embargo, nuestra vida no transcurre únicamente en ese mundo exterior. Existe otro espacio, menos visible pero igualmente real: el mundo que se construye dentro de nosotros a partir de aquello que vivimos.

Una persona no solamente escucha unas palabras; las interpreta. No solamente atraviesa una experiencia; le atribuye un significado. No solamente recuerda; reconstruye. No solamente espera; anticipa. No solamente siente; intenta comprender lo que siente.

A esa compleja construcción podemos llamarla la arquitectura de la vida interior. Y, como sucede con cualquier arquitectura, la nuestra no apareció terminada, se ha ido construyendo a lo largo de los años.

Hay partes que elegimos y otras que simplemente heredamos o aprendimos. Algunas surgieron de experiencias agradables; otras, de momentos difíciles. Hay ideas que alguna vez nos ayudaron a comprender el mundo y quizá continúan haciéndolo. Otras permanecen ahí, aunque la persona que somos hoy ya no sea la misma que las necesitó.

Nuestra vida interior, por tanto, no es una obra terminada: está viva.

Se modifica con aquello que experimentamos, con las personas que conocemos, con las pérdidas y los encuentros, con lo que aprendemos, con aquello que cuestionamos y también con las decisiones que vamos tomando. Quizá por eso conocernos no significa encontrar una definición definitiva de quiénes somos.

Podemos pasar muchos años afirmando:

“Yo soy así.”

“Siempre he pensado de esta manera.”

“Esto es lo que necesito.”

“Esto es lo que quiero.”

Y un día, descubrir que algo ha cambiado. No necesariamente porque antes estuviéramos equivocados, sino porque también nosotros hemos cambiado.

Conocernos no es definirnos

A veces entendemos el autoconocimiento como la búsqueda de una respuesta:

¿Quién soy?

Pero quizá exista una pregunta igualmente importante:

¿Quién estoy siendo en este momento de mi vida?

La primera puede llevarnos a buscar una definición; la segunda nos invita a observar un proceso; porque somos continuidad, pero también transformación.

Conservamos partes de nuestra historia y, al mismo tiempo, podemos revisarlas, resignificarlas y descubrir maneras diferentes de relacionarnos con ellas. No somos una casa que un día quedó terminada, somos una construcción que continúa habitándose mientras se transforma.

Hay habitaciones que conocemos y otras que apenas visitamos

Podemos conocer perfectamente algunas partes de nosotros mismos y desconocer otras. Sabemos qué nos gusta, qué nos molesta, cuáles son algunas de nuestras fortalezas o cómo solemos reaccionar en determinadas circunstancias. Sin embargo, hay aspectos que solamente descubrimos cuando la vida nos coloca frente a una situación nueva.

A veces no sabemos cómo hacer frente a una pérdida hasta que perdemos. No sabemos cómo recibimos el reconocimiento hasta que llega. No sabemos cuánto podemos adaptarnos hasta que algo cambia. No sabemos qué somos capaces de hacer hasta que una circunstancia nos exige algo que nunca habíamos necesitado hacer.

La vida exterior, entonces, también va revelando nuestra arquitectura interior. Hay experiencias que funcionan como puertas, otras como ventanas y, algunas como espejos. Nos permiten descubrir partes de nosotros que estaban ahí, pero que todavía no habíamos tenido ocasión de conocer.

Habitar no es controlar

Conocer nuestra vida interior tampoco significa pretender dominarla. No necesitamos controlar cada pensamiento, explicar cada emoción ni comprender inmediatamente todo cuanto nos sucede.

Hay momentos en los que sabemos perfectamente lo que sentimos y otros en los que no. Hay decisiones claras y otras que necesitan tiempo. Hay contradicciones. Hay preguntas que permanecen abiertas. Hay experiencias cuyo significado comprendemos muchos años después.

Una vida interior sana no necesita ser una vida interior completamente resuelta.

Tal vez, una parte de la madurez consista precisamente en aprender a convivir con aquello que todavía no comprendemos de nosotros mismos.

Poder decir:

“No sé.”

“No tengo una respuesta todavía.”

“Necesito tiempo.”

“Esto que estoy viviendo me está mostrando algo que aún estoy descubriendo.”

Sin sentir que esa falta de certeza representa una falla.

También necesitamos espacio interior

Cuidamos nuestros espacios exteriores.

Ordenamos una habitación.

Abrimos una ventana.

Retiramos aquello que ya no utilizamos.

Buscamos silencio cuando necesitamos descansar.

Pero pocas veces pensamos en la necesidad de crear espacio dentro de nosotros. Espacio para preguntarnos qué queremos antes de responder a lo que otros esperan. Espacio para reconocer que hemos cambiado de opinión. Espacio para sentir algo sin tener que explicarlo inmediatamente. Espacio para reconsiderar una decisión. Espacio para descubrir que una forma de vivir que antes tenía sentido, quizá ya no lo tiene.

Espacio, incluso, para no saber.

Quizá una vida interior demasiado llena de certezas, obligaciones, explicaciones y respuestas aprendidas deja poco lugar para descubrir algo nuevo.

Una arquitectura propia

Con el tiempo podemos empezar a preguntarnos cuánto de nuestra vida interior hemos elegido verdaderamente.

Cuántas ideas recibimos.

Cuántas expectativas adoptamos.

Cuántas formas de entender el éxito, el amor, la familia, el trabajo, la edad, la felicidad o incluso a nosotros mismos llegaron desde fuera y permanecieron dentro sin que volviéramos a examinarlas. No se trata de rechazarlas por haberlas aprendido de otros.

Muchas pueden seguir representándonos profundamente. Se trata simplemente de preguntarnos:

¿Esto todavía , tiene sentido para mí?

Porque crecer también puede significar revisar nuestra propia casa interior y decidir qué queremos conservar, qué necesita transformarse y qué ya cumplió su función.

Una vida interior que pueda ser habitada

Quizá el propósito final no sea construir una arquitectura perfecta.

Una casa perfectamente ordenada, sin contradicciones, sin dudas, sin recuerdos dolorosos y sin habitaciones desconocidas probablemente no sea una casa humana.

Nuestro mundo interior contiene luces y sombras, certezas y preguntas, fortalezas y vulnerabilidades, recuerdos que nos acompañan y posibilidades que todavía desconocemos; todo eso forma parte de nosotros. Por eso, más que aspirar a una vida interior perfecta, podemos aspirar a una vida interior habitable.

Un lugar en el que podamos encontrarnos sin necesidad de fingir. En el que podamos cambiar sin sentir que traicionamos a quien fuimos, en el que podamos cuestionarnos sin destruirnos, en el que podamos reconocer nuestras contradicciones. En el que haya espacio para aprender, para reconsiderar, para sentir, para elegir y también para descansar.

Porque tal vez conocernos profundamente no consista en llegar algún día a una respuesta definitiva sobre quiénes somos; tal vez consista en desarrollar la capacidad de seguir encontrándonos a lo largo de todas las personas que seremos durante nuestra vida.

Y quizá de eso se trate, finalmente, la arquitectura de la vida interior: no de terminar de construirnos, sino de aprender a habitarnos mientras seguimos cambiando.

 

cursos

Curso Liderazgo Interior y Empoderamiento Femenino Psicología Humanista y Neuroeducación Emocional Aplicada

DURACIÓN TOTAL

20 horas
10 sesiones de 2 horas cada una
Modalidad en línea (Zoom) – En vivo

👩‍🎓 DIRIGIDO A

Mujeres interesadas en:

  • Autoconocimiento profundo
  • Liderazgo personal consciente
  • Crecimiento interior sostenido
  • Desarrollo emocional y relacional
  • Integración mente–emoción–acción

🎯 OBJETIVO GENERAL

Facilitar un proceso estructurado de autoconocimiento, liderazgo interior y empoderamiento femenino, desde la psicología humanista y la neuroeducación emocional, para que las participantes desarrollen consciencia, autorregulación emocional y coherencia personal, impactando positivamente todas las áreas de su vida.

🎯 OBJETIVOS ESPECÍFICOS

Al finalizar el curso, las participantes serán capaces de:

  • Reconocer su identidad más allá de los roles sociales
  • Identificar patrones emocionales y creencias limitantes
  • Comprender la base neuroemocional de sus reacciones
  • Desarrollar regulación emocional consciente
  • Fortalecer su autoestima desde la autoaceptación
  • Ejercer liderazgo personal en decisiones y vínculos
  • Integrar su crecimiento interior a la vida cotidiana

🌱 METODOLOGÍA

  • Exposición clara y accesible
  • Ejercicios vivenciales guiados
  • Escritura reflexiva
  • Prácticas de autoconciencia emocional
  • Espacios de diálogo y reflexión grupal
  • Integración neuroemocional sin tecnicismos

🧠 ENFOQUE TEÓRICO INTEGRADO

Psicología Humanista

  • Tendencia natural al crecimiento
  • Autenticidad y congruencia
  • Responsabilidad personal
  • Experiencia subjetiva consciente
  • Autoaceptación

Neuroeducación Emocional

  • Funcionamiento básico del cerebro emocional
  • Memoria emocional y hábitos emocionales
  • Plasticidad cerebral
  • Regulación emocional consciente
  • Aprendizaje emocional experiencial

📘 PROGRAMA POR SESIONES

🔹 SESIÓN 1. El liderazgo interior como punto de partida

Objetivo:
Reconocer el liderazgo personal como una capacidad interna basada en la conciencia y la responsabilidad emocional.

 Contenido:

  • Concepto de liderazgo interior
  • Responsabilidad personal vs. culpa
  • Ego, reacción y conciencia
  • Introducción al cerebro emocional

Actividad central:
Ejercicio de autoobservación: ¿Desde dónde me estoy liderando?

🔹 SESIÓN 2. Autoconocimiento e identidad consciente

Objetivo:
Diferenciar identidad auténtica de roles y condicionamientos.

Contenido:

  • Identidad, roles y autoimagen
  • Construcción de la narrativa personal
  • Memoria emocional e identidad
  • Observación sin juicio

Actividad:
Mapa de identidad consciente

🔹 SESIÓN 3. Creencias, patrones y programación emocional

Objetivo:
Identificar creencias y patrones que influyen en las decisiones y emociones.

Contenido:

  • Formación de creencias
  • Programación emocional temprana
  • Repetición de patrones
  • Plasticidad cerebral y cambio

Actividad:
Detección de creencias activadoras

🔹 SESIÓN 4. La relación conmigo misma

Objetivo:
Fortalecer la autoestima desde la autoaceptación y la conciencia emocional.

Contenido:

  • Autoestima y autovaloración
  • Diálogo interno
  • Autoexigencia y culpa
  • Regulación emocional interna

Actividad:
Carta de autoempatía consciente

🔹 SESIÓN 5. Gestión emocional y autorregulación

Objetivo:
Desarrollar alfabetización emocional y capacidad de respuesta consciente.

Contenido:

  • Emociones como información
  • Sistema límbico y regulación
  • Diferencia entre sentir y reaccionar
  • Pausa consciente

Actividad:
Registro emocional guiado

🔹 SESIÓN 6. Límites, decisiones y poder personal

Objetivo:
Ejercer liderazgo personal mediante decisiones conscientes y límites saludables.

Contenido:

  • Qué son los límites
  • Miedo al rechazo y culpa
  • Neurobiología del estrés
  • Decidir desde la conciencia

Actividad:
Entrenamiento en límites conscientes

🔹 SESIÓN 7. Relaciones desde la conciencia

Objetivo:
Transformar la forma de vincularse desde el liderazgo interior.

Contenido:

  • Vínculo consciente
  • Dependencia emocional
  • Activaciones emocionales en relaciones
  • Comunicación auténtica

Actividad:
Práctica de comunicación consciente

🔹 SESIÓN 8. Propósito, sentido y coherencia personal

Objetivo:
Conectar con el sentido personal y alinear pensamiento, emoción y acción.

Contenido:

  • Propósito vs. expectativas
  • Valores personales
  • Coherencia interna y bienestar
  • Estrés y desalineación

Actividad:
Claridad de valores y propósito

🔹 SESIÓN 9. Integrar el crecimiento a la vida cotidiana

Objetivo:
Trasladar el aprendizaje a la vida diaria de manera realista y sostenible.

Contenido:

  • Hábitos emocionales
  • Cambio sostenido
  • Reaprendizaje emocional
  • Autoliderazgo cotidiano

Actividad:
Plan personal de integración

🔹 SESIÓN 10. Cierre, integración y compromiso personal

Objetivo:
Consolidar el proceso y fortalecer el compromiso con el liderazgo interior.

Contenido:

  • Reconocimiento del proceso vivido
  • Identidad renovada
  • Compromiso consciente
  • Cierre simbólico

Actividad final:
Ritual de liderazgo interior

 

💠 RESULTADOS ESPERADOS

Las participantes:

  • Se lideran desde la consciencia
  • Comprenden su mundo emocional
  • Regulan mejor sus reacciones
  • Toman decisiones coherentes
  • Fortalecen su autoestima
  • Integran su crecimiento a todas las áreas de su vida

 

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El Arte del Liderazgo Interior Por Reyna Amaya

Quiero iniciar hoy este artículo, con preguntas que te lleven a reflexionar. La primera es: ¿Qué consideras que significa Liderazgo Interior? ¿Por qué crees que lo estoy planteando, además, como El Arte del Liderazgo Interior? ¿El liderazgo interior, es algo natural o es un arte?

Se habla mucho de liderazgo en la actualidad, de la importancia de ser o convertirse en un buen líder, para poder inspirar a otros. ¿Te inspiras tú a ti mismo, a ti misma?

Antes de ser un líder o una lideresa para otros, es conveniente que tú seas tu propio líder o lideresa.

Entre las muchas definiciones que existen, acerca de lo que significa liderazgo, tomé la siguiente al azar: “El liderazgo, es un conjunto de habilidades, que tiene una persona, para ser capaz de ponerse al frente de un grupo y, en líneas generales, influir de forma positiva en su marcha”.

¿Cómo sería si transformamos esta frase, en una frase que defina el liderazgo interior?  Veamos: “El liderazgo interior, es un conjunto de habilidades, que tiene cada ser humano, para ser capaz de ponerse al frente de sí mismo y, en líneas generales, influir de forma positiva en su marcha a través de su experiencia de vida y en la experiencia de vida de otros”.

Ahora, ¿Cuáles son los pasos para convertir esta definición en realidad e, incluso, ir más allá? ¿Cómo convertirte en tu propio líder o lideresa? Para empezar, desde un contexto de consciencia, responsabilidad y respeto hacia ti mismo, hacia ti misma, para ponerte en contacto con tu grandeza; enfocándote, aquí y ahora, en lo que es verdaderamente importante para ti y encontrando tus propias respuestas, desde tu propio motivo de vida, trazando tu destino (el lugar al que quieres llegar), en la certeza de que, eres tú quien elige, desde tu libertad.

Iniciemos con lo más básico y, para mí, uno de los marcos de referencia y punto de partida más importantes en la vida de cada persona, hombre o mujer. Lo que todos los seres humanos buscamos, es el bienestar… aunque, a veces, se piensa que eso que todos buscamos es:  la felicidad, la paz, el amor, el éxito, la abundancia, la realización, etc. etc., la lista podría ser muy larga; sin embargo, sin bienestar, nada de lo anteriormente mencionado, puede ser percibido o disfrutado. Es el bienestar, (que para cada persona significa algo distinto), el contexto indispensable, que permite disfrutar de todo aquello que es y está, en su día a día.

Por supuesto, ¡no es posible estar en bienestar por siempre! El mito de: “sonríe y la fuerza estará contigo”, no es saludable. Como parte de la vida, de pronto, suceden cosas que pueden llevar a una persona al malestar y, finalmente, se trata de resolver eso que te/me llevó al malestar, para regresar al bienestar, una y otra vez. Considero, desde mi punto de vista, que el malestar es un regalo, que te/me muestra, que hay algo que me conviene resolver y que es, la única manera de regresar al bienestar real, que es un bienestar ecológico (por decirlo así) y envuelve todo lo que te/me rodea.

El segundo marco de referencia fundamental, es que la relación más importante que existe en tu vida, es la relación contigo mismo, contigo misma. De esa relación armoniosa, amorosa, responsable y congruente, depende la relación que tienes con los otros y con el mundo. ¿Te has dado cuenta de cómo puedes reaccionar o responder ante una misma situación, dependiendo de cómo es tu relación contigo en ese momento? ¿Te has dado cuenta de cómo cambia tu manera de relacionarte con los demás, cuando estás en bienestar y o estás en malestar interior? ¿De cómo cambia también tu visión del mundo?

Ahora, la pregunta siguiente y muy importante: ¿Cómo consideras que es tu relación contigo mismo, contigo misma? En situaciones de conflicto ¿Te juzgas o te críticas? ¿Te apoyas o te rechazas? Detente… reflexiona… siente y… respóndete honestamente.

Desde estos dos marcos de referencia esenciales, resulta que, te conviene tomar consciencia, de que tú eres 100% responsable de ti mismo, de ti misma. Desde asumir tu propia responsabilidad, te comprometes contigo y con todo aquello que tú eliges.

Contemplando las cosas de esta manera, quiere decir, que estás en el camino de convertirte, primero, en tu propio líder y lideresa. ¿Tus herramientas? El reconocimiento de quién eres tú; de tus cualidades y de aquellas formas de comportamiento (tradicionalmente llamados defectos) que te conviene trascender; tus talentos; habilidades; tus valores elegidos y vividos (que determinan tus acciones y tus resultados), obviamente, la confianza – certeza – seguridad en ti mismo, en ti misma; tu capacidad para tomar decisiones (lo haces cada día y lo has hecho durante toda tu vida, por eso estás aquí: porque TÚ lo decidiste); tu fortaleza –vulnerabilidad, como ser humano; el conocimiento de fondo, de que tu poder más grande, es la responsabilidad de ti, de tus acciones y tus resultados; tu libertad de elegir y saber, que tú eres el capitán, la capitana de tu barco.

Desde aquí, puedes ahora, ser líder, guía, luz que guie a otros y a otras, tanto en tu vida personal, familiar, como en el ámbito laboral.

Aún hay más… esto, es sólo el comienzo. Por ahora, conviene seguir con lo que sigue, reflexionar en todo esto y crear tu propia versión, de lo que para ti significa, ser tu propio líder o lideresa, desde la consciencia, el amor y la responsabilidad.

Por ahora, te dejo aquí, la sugerencia de 10 puntos de poder personal, que pueden llegar a producir cambios inmediatos en tu vida.

  • Cambio mi actitud hacia la vida.
  • Cierro ciclos abiertos.
  • Identifico ahora, lo que me conviene pasar por alto.
  • Abro mi mente, y me doy cuenta de que puedo cambiar mis creencias.
  • Para lograr y mantener Paz Mental, dejo de etiquetar como bueno o malo todo lo que ocurre y lo que percibo.
  • Me acepto por encima de todo, elimino el juicio hacia mí mismo, hacia mí misma.
  • Genero espacios de bienestar.
  • Pienso y declaro lo que sí quiero, mi lenguaje es positivo en todo momento.
  • Descubro cuál es mi propósito.
  • Veo la perfección en todo lo que ES, aquí y ahora

Veamos ahora, a partir de reconocer la importancia fundamental de desarrollar tu liderazgo interior, qué cambios eliges hacer, en tu manera de creer, pensar, sentir, y actuar, como ya lo he mencionado, desde el amor- consciencia, la libertad y la responsabilidad.

¡Gracias por tu atención y presencia!

 

 

 

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Pensamiento negativo rumiante: Cómo detenerlo con técnicas sencillas

Los pensamientos rumiativos son pensamientos que se repiten continuamente en nuestra cabeza y que afectan a nuestro estado anímico.

El exceso de estilo de pensamiento rumiativo puede llevar a trastornos como la depresión o la ansiedad generalizada, o a vivir en un estado de alerta y de malestar continuo.

El dar vueltas a algo nutre la obsesión, nos desgasta la energía, nos hace perder tiempo, paz mental y energía, además de acercarnos a emociones tóxicas como el resentimiento, el autorreproche, el pensamiento catastrófico …

¿Qué hacer para dejar de tener pensamientos negativos?

La detención del pensamiento es una técnica que se aplica cuando se entra en rumiación de pensamientos, es decir, cuando damos vueltas a algo y entramos en un bucle de pensamientos que nos hace sufrir, que genera un desgaste de tiempo, energía y esfuerzo mental.

La técnica de detención del pensamiento consiste en interrumpir las cadenas de pensamientos rumiantes, se trata de detener líneas de pensamiento acerca de una temática o situación vivida. Un ejemplo de pensamiento negativo común sería: “estuve 4 horas pensando en lo que me pasó con Juan”.

Se trata de detener el tren de los pensamientos antes de entrar en un circuito circular que implica una gran factura psicoemocional y una clara reducción de nuestra calidad de vida.

Técnica de detención del pensamiento negativo

La técnica conocida como parada de pensamiento es una técnica cognitivo-conductual y permite poner stop a una narrativa que puede alargarse páginas y páginas mentales.

Veamos un ejemplo de cómo detener el pensamiento negativo:

Antonio está en una reunión de trabajo, lleva una semana con mucho estrés por motivos familiares. El jefe de departamento hace una pregunta, el cree saberla, pero al responder se equivoca, su jefe hace un chiste fácil sin mala intención respecto al error de Antonio, “casi haces gol, pero diste en el palo” y a la situación se añade que un compañero pone mala cara.

Entonces empieza el infierno mental del pensamiento rumiante: “Mi jefe ya no confiará en mí, no debería haber contestado, falle, ¿Qué pensarán de mí?, me pase de listo…”

Antonio ha entrado en un círculo de sufrimiento, se genera en su cuerpomente un estrés que se retroalimenta. Probablemente Antonio decida no hablar más en las reuniones y cogerá miedo al compañero de mala cara, entre otras posibles consecuencias.

La técnica de detención del pensamiento ayuda a no construir un círculo rumiativo o a salir del bucle de sufrimiento.

Cómo detener el pensamiento negativo. Tipos de detención

Veamos distintas opciones para detener o desactivar los pensamientos negativos y salir del círculo mental infernal:

  • Para detener el pensamiento negativo, podemos elegir un estímulo que interrumpe los pensamientos negativos. Puede ser una palmada o un pellizco y simultáneamente utilizar palabras como ¡stop! ¡Basta! Es importante unir un input físico con uno verbal.
  • Otra forma de desactivar el pensamiento negativo, sería evocar un color que me tranquilice, sea el blanco, o naranja, de elección personal.
  • Para limpiar la mente de pensamientos rumiantes, también podemos iniciar una actividad sana, por ejemplo, lavar los platos, o una que me tranquilice, sea encender un incienso o escribir.
  • Es importante investigar cómo se originan estos pensamientos negativos, examinar que cuestiones vitales estresantes tenía, antes de entrar en esta dinámica mental toxica.
  • Buscar un lugar que me tranquiliza, explorar espacios que me serenan.
  • Investiga la herida infantil-adolescente que se activó, abrázala, “había un profesor que nos tiraba los exámenes al suelo si habías suspendido”, “en el cole falle un penalti en la final interescolar”
  • Compensar los pensamientos negativos con frases sanadoras, en el ejemplo de Antonio, diciéndose: Tengo el derecho a equivocarme. Sé que mi jefe me valora, me lo dijo hace una semana. Si estos pensamientos se basan en hechos aún mejor, ya que los hechos no pueden ser tan fácilmente por nuestra mente ansiosa.
  • Decido quererme aun en el error.

Beneficios de la técnica para detener pensamientos negativos

Uno de los beneficios claros de esta técnica, es que nos permite practicar la auto-observación.

Observa lo que te dices y qué historia te cuentas, no te la creas tanto, solo es una cadena de pensamientos, no eres tú, tú no eres el libro que lees.

Este distanciarse del discurso mental, posibilita que sea más fácil restar poder a los pensamientos negativos, restarles fuerza e importancia.

Los pensamientos tienen mucha fuerza sobre lo que se siente y debemos dominarlos, y ser capaces de calmar a nuestra mente, cuando se convierte en un caballo salvaje que da vueltas, el jinete debe actuar con ternura y con claridad.

Cuanto más practiquemos esta técnica para detener pensamientos negativos, más probable será que se produzca la asociación entre el pensamiento y la técnica de detención que usemos.

Adáptate a ti mismo, si eres muy visual quizás visualizar un color sea suficiente.

Poco a poco, es un proceso de aprendizaje, nuestra mente responde a nuestro pedido de salud.

La técnica de detención del pensamiento al ser aplicada en el tiempo, se vuelve una habilidad mental que es un auténtico recurso de autocuidado y de mayor control mental.

Se trata de ser constantes y de aprender a salir de espirales mentales toxicas.

Esta práctica permite aumentar nuestro autocuidado.

Gil, J. (2023, junio 2). Cómo detener el pensamiento negativo. Gestalt Salut. https://gestaltsalut.com/detener-pensamiento-negativo/

 

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«Yo Soy Tu Síntoma» Por Seferino Alvarez Ramos

Hola, tengo muchos nombres: dolor de rodilla, grano, dolor de estómago, reumatismo, asma, mucosidad, gripe, dolor de espalda, ciática, cáncer, depresión, migraña, tos, gripe, dolor de garganta, insuficiencia renal, diabetes, hemorroides, y la lista sigue y sigue. Me he ofrecido como voluntario para el peor trabajo posible: ser el portador de noticias poco gratas para ti.

Tú no me comprendes, nadie me comprende. Tú piensas que quiero fastidiarte, echar a perder tus planes de vida, todos piensan que quiero entorpecerles, hacerles daño o limitarles. Y no, eso sería un completo disparate. Yo, el síntoma, simplemente intento hablarte en un lenguaje que comprendas. Que entiendas.

A ver, dime algo, ¿tú irías a negociar con terroristas, tocando a su puerta con una flor en la mano y una camiseta con el símbolo de «paz» impreso en la espalda? ¿No, verdad?.

Entonces, por qué no comprendes que yo, el síntoma, no puedo ser «sutil» y «suavecito» cuando debo darte el mensaje. Me golpeas, me odias, con todo el mundo te quejas de mí, de mi presencia en tu cuerpo, pero no te tomas ni un segundo en razonar y tratar de comprender el motivo de mi presencia en tu cuerpo.

Sólo te escucho decirme: «Cállate», «vete», «te odio», «maldita la hora en que apareciste», y mil frases que me hacen impotente para hacerte comprender. Pero yo debo mantenerme firme y constante, porque debo hacerte entender el mensaje.

¿Qué haces tú? Me mandas a dormir con medicinas. Me mandas callar con tranquilizantes, me suplicas desaparecer con antiinflamatorios, me quieres borrar con quimioterapias. Intentas días con día, taparme, sellarme, callarme. Y me sorprende ver que a veces, hasta prefieres consultar brujas y adivinos para que de forma «mágica» yo me vaya de tu cuerpo.

Y yo, cuando mi única intención es darte un mensaje, soy totalmente ignorado.

Imagínate que soy esa alarma con sirena en el Titanic, esa que intenta de mil formas decirte que de frente hay un Iceberg con el que vas chocar y hundirte. Sueno y sueno por horas, por días, por semanas, por meses, por años, intentando salvar tu vida, y tú te quejas porque no te dejo dormir, porque no te dejo caminar, porque no te dejo trabajar, pero sigues sin escucharme…

¿Vas comprendiendo??

Para ti, yo el síntoma, soy «La Enfermedad».

Qué cosa más absurda. No confundas las cosas.

Y vas al médico, y pagas por docenas de consultas médicas.

Gastas dinero que no tienes en medicamento tras medicamento. Y sólo para callarme.

Yo no soy la enfermedad, soy el síntoma.

¿Por qué me callas, cuando soy la única alarma que está intentando salvarte?

La enfermedad, «eres tú», «es tu estilo de vida», «son tus emociones contenidas», eso sí es la enfermedad. Y ningún médico aquí en el planeta tierra, sabe cómo combatir enfermedades. Lo único que hacen es combatirme, combatir el síntoma. Callarme, silenciarme, desaparecerme. Ponerme un maquillaje invisible para que tú no me veas.

Y sí, está bien si ahora que lees esto, te sientes un poco molesto sí. Esto debe ser algo como un «golpazo a tu inteligencia». Está bien si por ahora te sientes un poco molesto o frustrado. Pero yo puedo manejar tus procesos bastante bien y los entiendo. De hecho, es parte de mi trabajo, no te preocupes. La buena noticia es que depende de ti no necesitarme más. Depende totalmente de ti, analizar lo que trato de decirte, lo que trato de prevenir.

Cuando yo, «el síntoma», aparezco en tu vida, no es para saludarte, no. Es para avisarte que una emoción que contuviste dentro de tu cuerpo, debe ser analizada y resuelta para no enfermarte. Deberías darte la oportunidad de preguntarte a ti mismo: «por qué apareció este síntoma en mi vida», «qué querrá decirme”? ¿Por qué está apareciendo este síntoma ahora?,

¿Qué debo cambiar en mí para ya no necesitar de este síntoma?

Si dejas este trabajo de investigación, sólo a tu mente, la respuesta no te llevará más allá de lo que has hecho años atrás. Debes consultar también con tu inconsciente, con tu corazón, con tus emociones.

Por favor, cuando yo aparezca en tu cuerpo, antes de correr al doctor para que me duerma, analiza lo que trato de decirte, de verdad que, por una vez en la vida, me gustaría ser reconocido por mi trabajo, por mi excelente trabajo. Y entre más rápido hagas conciencia del por qué de mi aparición en tu cuerpo, más rápido me iré.

Poco a poco descubrirás, que entre mejor investigador seas, menos veces vendré a visitarte. Y te aseguro que llegará el día en que no me vuelvas a ver ni a sentir. Al mismo tiempo que logres ese equilibrio y perfección como «analizador» de tu vida, tus emociones, tus reacciones, tu coherencia, te garantizo que jamás volverás a consultar a un médico ni a comprar medicinas.

Por favor, déjame sin trabajo.

¿O piensas de verdad que yo disfruto lo que hago?

Te invito a que reflexiones, cada que me veas aparecer, el motivo de mi visita.

Te invito, a que dejes de presumirme con tus amigos y familia, como si yo fuera un trofeo.

Estoy harto de que digas:

«Ay pues yo sigo con mi diabetes, ya ves que soy diabético».

«Ay pues ya no aguanto el dolor en mis rodillas, ya no puedo caminar».

«Siempre yo con mi migraña».

Me presumes, como si yo fuera un tesoro del cual no piensas desprenderte jamás.

Mi trabajo es vergonzoso. Y te debería dar vergüenza presumirme ante los demás. Cada vez que me presumes, realmente estás diciendo: «Miren que débil soy, no soy capaz de analizar ni comprender mi propio cuerpo y mis propias emociones, no vivo en coherencia, mírenme, mírenme!».

Por favor, haz conciencia, reflexiona y actúa.

Entre más pronto lo hagas, más rápido me iré de tu vida!

Atentamente,

El síntoma.

 

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MENOPAUSIA Por Reyna Amaya

Primera parte (54 años)

Desde hace algunos años, uno de los propósitos más importantes de mi vida es, precisamente, aprender a vivir mejor, investigar, observar y aplicar. mi principal objeto de estudio y conejillo de indias soy yo, todo esto, para empezar a hablar de la menopausia y el delicado asunto de la edad… que para algunas mujeres (y hombres), es algo complejo.

En fin, hablo de este tema desde mi muy particular punto de vista y experiencia personal; de ninguna manera pienso que estén equivocados todos los estudios e investigaciones realizados a nivel mundial.

A mí al igual que a muchas otras mujeres, desde hace un par de años me empezó a ocupar el tema de la disminución en la producción de estrógenos, el climaterio y su repercusión en la calidad de la piel, los cambios de estado de ánimo, la falta de deseo sexual, la osteoporosis, etc., etc….  así que empecé a investigar un poco acerca del tema y a preguntarle a algunos médicos si valía la pena que me realizara un perfil hormonal. Finalmente, no me hice el perfil hormonal, dejé de preocuparme y empecé a ocuparme de «programar» mi etapa de climaterio y menopausia.

Como antecedente, quiero decirles que me siento física-emocional y espiritualmente mejor que a los 20 años, con más energía y resistencia que nunca antes, por lo que tomé la decisión de brincarme los síntomas supuestamente inherentes a la menopausia,  y simplemente dejar de tener menstruaciones, lo cual me indicará que ya pasé a la siguiente etapa y que es el momento de continuar sembrando salud para seguir cosechando salud y bienestar, así de simple.

Pienso que de pronto la edad es una justificación (de algunas personas) para descuidarse y argumentar que con los años ya nada es igual, que el deterioro es inexorable, que se pierde la memoria, la flexibilidad, que es imposible mantenerse en un peso respetable, en resumen, que empieza la edad de los «nunca» (esto del «nunca» es algo que existió y existirá siempre, antes de la primera vez que suceda algo) y  que los achaques se vuelven la constante en esta etapa de la vida…y más…  en mi caso particular (y por mi conveniencia personal) considero que no necesariamente tiene que ocurrir todo esto, y si, la edad física es un hecho absolutamente real, sin embargo, se puede ser muy viejo a los 20 o 30 años y muy joven a los 54, eso depende de cada una y cada uno.

Para mí, la fuente de la eterna juventud es el amor absoluto a la vida, el saber que la felicidad no tiene nada que ver con lo que se toca, que podemos estar contentos o tristes, enojados o ilusionados, etc.  y todo eso son estados de ánimo.  Una vez más, desde un punto de vista muy personal, estoy convencida de que la felicidad tiene que ver con la armonía interna y con el universo,  con la certeza de que todo lo que sucede siempre es lo mejor que puede suceder y nosotros somos los absolutos responsables de lo que “pasa”, acontece o sucede (como diría Adela Micha) en nuestras vidas y,  precisamente, ahí se encuentra el poder real.

Segunda parte (58 años)

Hoy, después de 4 años de haber comenzado a escribir este artículo y para dar fe de que así es, escribo esta segunda parte que contiene el desenlace de mi punto de vista y además decido compartir mi experiencia contigo.

Bueno, pues resulta que…un buen día, dejé de reglar y decidí ir de nuevo al ginecólogo (por cierto, un excelente médico, que me ha acompañado a lo largo de muchos años, de forma esporádica,  y que si a alguna de ustedes le interesa su nombre y teléfono, con mucho gusto se lo puedo proporcionar), en fin, aquí lo importante es que efectivamente no tuve síntomas de climaterio ni menopausia y por lo tanto, en ningún momento fue necesario tomar hormonas, simplemente dejé de reglar, fui al famoso doc, me hice un perfil hormonal y…..si! ya había trascendido esa etapa, gloriosa y saludable, tal y como yo elegí que fuera, sigo siendo la misma talla de ropa que hace 25 años, tengo una excelente memoria, me siento llena de energía y de pasión por la vida y dispuesta a enamorarme una vez más.

Durante estos 4 años, entre la primera y la segunda parte he seguido investigando, experimentando y viviendo; por lo que puedo confirmar en estos momentos que cada ser humano determina su realidad, construye su presente. Además, en este tiempo, me certifiqué como coach (aprovecho para hacerme un comercial), y de esa forma cristalicé mi vocación aparentemente frustrada, de ser psicóloga y aunque por supuesto, el coaching no es una terapia, sirve para apoyar a las personas para que descubran su verdadero potencial y conviertan sus sueños en una realidad tangible, encuentren sus propias respuestas y   aprecien su valor real,  así que estoy a tu disposición.

Muchas cosas quiero hoy compartir contigo, y bueno, lo haré.  a partir de hoy, elijo comenzar una serie de artículos encaminados a compartir, agradecer y aprender. compartir mi experiencia de más de medio siglo (que no es cualquier cosa!), compartir mi corazón, lo que soy; agradecer, a Dios, al universo, a la vida, todo lo que vivo (soy realmente afortunada y me declaro bendecida siempre); aprender, porque pienso y siento que esa es realmente la finalidad de estar aquí y AHORA y que no importa lo que haya sido ayer, precisamente hoy, aquí y ahora, en el maravilloso presente, está el momento de vivir y ser, de elegir, de renacer.  lo que quiero decirte es que, si va a ser, depende de ti, tú decides, tu creas, tu construyes…

Bueno amiga (amigo) querida (querido), gracias por permitirme entrar en tu vida, gracias por esta posibilidad que se abre en este mágico momento, en este mágico espacio, de comunicarnos, compartir, agradecer y aprender juntas y juntos, jajaja.

Tercera parte (69 años)

 Wow… Han pasado ya 15 años de haber escrito la primera parte de este artículo.

¡Me impresiona!

Puedo decir, que en estos 15 años (11 desde la segunda parte), he seguido disfrutando de estar conmigo, he aprendido realmente a estar conmigo y sigo estando en perfecto estado de salud, física y emocional… ¡Claro! Con esto no pretendo decir que siempre estoy en bienestar y que ya me encuentro en un nivel superior… ¡por supuesto que no! Estoy en donde estoy en mi propio proceso y comprometida a insistir, insistir, insistir, cuantas veces sea necesario, para regresar al lugar en el que quiero estar y resolver lo que sea que sea.

En fin, este artículo habla de la famosa menopausia y sus repercusiones en mi vida. Yo puedo decir que, para mí, no ha habido repercusión alguna y que sigo teniendo energía, fortaleza y salud, disfruto de mi edad, abrazo los cambios físicos que se presentan y, finalmente, sigo pensando que la edad, es un numerito en la credencial de elector y en el acta de nacimiento: lo importante es cómo me siento yo conmigo, cómo te sientes tú contigo. (Ahora resulta jajajaja que soy estudiante de Psicología y me parece maravilloso).

¿Quieres saber más? Escríbeme, aquí estoy, soy tu amiga y para mi es ya una inmensa alegría, compartir contigo lo que pienso, siento y soy. Gracias por leerme. Te abrazo con mi corazón, que es el tuyo, mujer divina, hombre divino (si eres tú el que lee). ¡Gracias!

Otoño: El símbolo perfecto del desapego

Por José María Toro

Otoño: tiempo de soltar, de confiar y de quedar desnudos ante el universo, como lo hacen nuestros grandes maestros los árboles .
Y sigo escuchando a las hojas otoñales que al caer me susurran: ¡Suelta! ¡Entrega! ¡Confía! ¡Fluye! La Vida es Ahora.

«LAS HOJAS NO CAEN, SE SUELTAN»
«Siempre me ha parecido espectacular la caída de una hoja.
Ahora, sin embargo, me doy cuenta que ninguna hoja “se cae” sino que llegado el escenario del otoño inicia la danza maravillosa del soltarse.
Cada hoja que se suelta es una invitación a nuestra predisposición al desprendimiento. Las hojas no caen, se desprenden en un gesto supremo de generosidad y profundo de sabiduría:
la hoja que no se aferra a la rama y se lanza al vacío del aire sabe del latido profundo de una vida que está siempre en movimiento y en actitud de renovación.
La hoja que se suelta comprende y acepta que el espacio vacío dejado por ella es la matriz generosa que albergará el brote de una nueva hoja.
La coreografía de las hojas soltándose y abandonándose a la sinfonía del viento traza un indecible canto de libertad y supone una interpelación constante y contundente para todos y cada uno de los árboles humanos que somos nosotros.
Cada hoja al aire que me está susurrando al oído del alma: ¡suéltate!, ¡entrégate!, ¡abandónate! y ¡confía!. Cada hoja que se desata queda unida invisible y sutilmente a la brisa de su propia entrega y libertad.
Con este gesto la hoja realiza su más impresionante movimiento de creatividad ya que con él está gestando el irrumpir de una próxima primavera.
Reconozco y confieso públicamente, ante este público de hojas moviéndose al compás del aire de la mañana, que soy un árbol al que le cuesta soltar muchas de sus hojas.
Tengo miedo ante la incertidumbre del nuevo brote.¡Me siento tan cómodo y seguro con estas hojas predecibles, con estos hábitos perennes, con estas conductas fijadas, con estos pensamientos arraigados,con este entorno ya conocido…
Quiero lanzarme a este abismo otoñal que me sumerge en un auténtico espacio de fe, confianza, esplendidez y donación.
Sé que cuando soy yo quien se suelta, desde su propia consciencia y libertad, el desprenderse de la rama es mucho menos doloroso y más hermoso.
Sólo las hojas que se resisten, que niegan lo obvio, tendrán que ser arrancadas por un viento mucho más agresivo e impetuoso y caerán al suelo por el peso de su propio dolor».

De Víctima a Responsable de tu Vida

Por: Estibaliz Soriano Portilla

Habitualmente, escuchamos decir a la gente que nos rodea, sobre todo, tras un mal día en el trabajo, en la escuela o en cualquier otra circunstancia cotidiana, frases como «me hicieron sentir tan mal…», «me vuelven loco…» o «mi jefe me saca de mis casillas…» ¿Te suena? Sí, estas son frases muy habituales, casi cotidianas para algunas personas. Lo más curioso de todo, es que es algo que se repite a lo largo y ancho de nuestro planeta, da igual la raza, la religión o simplemente el país en el que nos encontremos, porque siempre vamos a escuchar en boca de muchos, este tipo de mensaje, mensaje en el que se deja ver, que los demás son los culpables de nuestros sentimientos.
La culpa, puede ir dirigida al exterior, con el objeto de castigar al otro por lo que ha hecho, o hacia el interior de uno mismo, en cuyo caso, estamos hablando de sentirnos con culpa por algo que creemos haber hecho mal. La conciencia de culpa, eso que los creyentes llaman pecado, es en muchos casos inconsciente; se podría decir de la culpa que es una “enfermedad silenciosa” del psiquismo, ya que puede afectar al sujeto, sin que él la perciba o tenga noticias de ella. La culpa es estática, paraliza, nos bloquea e impide que modifiquemos nuestro actuar. Por contra, la responsabilidad es dinámica, nos ayuda a buscar objetivos, nos ayuda a plantearnos qué podemos cambiar en nuestro comportamiento, para actuar de otra manera. Esta es la diferencia, esta es la clave de transitar por la vida como víctimas, o como personas activas que buscan cómo conseguir lo que quieren para su vida.

Enfoque exterior, origen del sufrimiento

Cuando dirigimos el enfoque de nuestra vida hacia el exterior, cuando estamos continuamente preocupados de lo que hace ese compañero del trabajo, que tanto nos molesta; ese vecino, que creemos que está enfadado con nosotros por no sé qué cosa; ese amigo, que siempre se las da de listo, etc., lo único que en realidad estamos haciendo, es dejando la responsabilidad de lo que está ocurriendo a todos y cada uno de ellos, les estamos “dando el poder” de que manejen a su antojo nuestros pensamientos, por tanto nuestras emociones y como resultado nuestra vida…¿no les parece incoherente?
En este proceder, nos desconectamos por completo de nuestro centro de gravedad interior, nos descompensamos, sentimos que hay una injusticia muy grande en todo lo que nos rodea. Damos algo y esperamos que se nos retribuya, según nuestros parámetros. Damos amor a una pareja o a un hijo, y esperamos amor de vuelta en las mismas proporciones. Damos cariño y apoyo a un amigo que lo está pasando mal, en un momento complicado para él y el día que nosotros estamos mal, nos ponemos aún más tristes porque ese amigo no respondió según lo que nosotros esperábamos.

Esto es por una sencilla razón, actuamos desde la necesidad, desde la carencia. En realidad, no tenemos amor ni cariño, en cantidad suficiente dentro de nosotros y estamos dando un poquito, una carnada, para que los otros nos llenen de vuelta, con el amor que necesitamos. Estoy esperando que los demás me amen, me den cariño, me apoyen y me reconozcan, porque no soy capaz de amarme, darme cariño, apoyarme ni reconocerme yo en primer lugar.

Por eso es que estamos continuamente buscando todo eso afuera, para cubrir las necesidades internas que creemos tener. Esto genera un gasto energético increíble, nos desgasta y frustra, porque no se cubren nuestras expectativas.

La paz viene del interior, no la busques afuera

Lo más importante de todo, es que comprendas que atraemos con nuestra mente situaciones, personas, circunstancias, etc, que están en la misma vibración que nuestros pensamientos. Si continuamente, estamos pensando en que todo nos va mal y que apesta en nuestra vida o que nosotros no valemos lo suficiente, eso es precisamente lo único que vamos a atraer. Hasta el momento en el que comprendamos el aprendizaje que lleva inserto, cada una de estas vivencias, se nos repetirán una y otra vez. Ejemplos de esto podemos ver muchos: mujeres a las que siempre se les acercan el mismo tipo de hombres para compartir su vida y con los que sufren un verdadero infierno, personas que siempre les acaban echando del trabajo y no saben por qué, otros que siempre tienen mala suerte con el dinero o los negocios…

Nos conviene, encontrar la razón por la cual se nos están presentando estas circunstancias y extrapolarnos de la circunstancia en sí. Debemos cambiar la pregunta ¿por qué a mí? por ¿para qué a mí? Cada vez que nos preguntemos esto, ante un hecho concreto que nos esté haciendo sufrir en primera instancia, estaremos agarrando las riendas de nuestra vida, analizando el hecho, aprendiendo algo de la situación y haciéndonos un poquito más fuertes interiormente. Estaremos viéndolo desde nuestro centro, siendo conscientes de que podemos tener un papel principal en nuestra vida, siendo capaces de movernos, de salir del agujero.

Si vamos llenando nuestra bolsita interior, con cada uno de estos aprendizajes que concluyamos, de las experiencias que nos presenta el universo, nos iremos haciendo cada vez más fuertes, cada vez estaremos más seguros de nosotros mismos, cada vez nos sentiremos más plenos. Poquito a poco dejaremos de lado las expectativas hacia el actuar ajeno y, por tanto, dejaremos de sufrir. Sólo entonces daremos sin esperar nada a cambio, ya que no necesitaremos nada, estaremos plenos.

LOS CINCO MIEDOS QUE ALGUNOS SERES HUMANOS COMPARTEN Por Alba Ramos Sanz

Todos tenemos miedos y la mayor parte de ellos, nacen de ideas compartidas por la gran mayoría de nosotros. Reconocerlos y encontrar su raíz es el primer paso para acabar con ellos
El miedo, según el DRAE, “es aquella perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario” y, es una emoción común a todos los seres humanos. “Algunos de nuestros miedos, por supuesto, tienen un valor de supervivencia básica. Otros, sin embargo, son reflejos que pueden ser debilitados o reaprendidos”, explica el doctor en psicología Karl Albrecht.
Esta sensación de ansiedad, causada por nuestra anticipación de algún evento o experiencia imaginada, es una reacción biológica de nuestro cuerpo ante un conjunto de señales que interpreta como temerosas. Y el sentimiento de aprensión, es similar ya temamos ser mordidos por un perro o que Hacienda nos cuestione en la declaración de impuestos.
El presidente Franklin Roosevelt, afirmó que “la única cosa a la que debemos temer, es al miedo mismo” y, como comenta Albrecht casi en formato trabalenguas, “el miedo al miedo probablemente causa más problemas en nuestras vidas que el miedo en sí mismo”.
El director de cine Woody Allen, bromea con este sentimiento de angustia y aprensión humanizándolo: “El miedo es mi compañero más fiel, jamás me ha engañado para irse con otro”. Y es que todos tenemos miedos y la mayor parte de ellos nacen de ideas compartidas por una gran mayoría de personas.

De lo que no conviene tener miedo, es de identificarlos, porque sólo cuando sabemos de dónde provienen, es cuando podemos empezar a manejarlos. Con o sin ayuda de profesionales, ser conscientes de nuestros temores y encontrar la raíz de los mismos, es el primer paso para acabar con ellos.
Albrecht recoge en Psychology Today los cinco miedos básicos, de los cuales nacen, casi todo el resto de nuestros temores:

1. Miedo a la muerte
El miedo a ser aniquilados y dejar de existir, más comúnmente conocido como miedo a la muerte, proviene de una sensación primaria de todos los seres humanos por la supervivencia.
De este miedo se derivan otros muchos temores generalizados, como el miedo a las alturas, el pánico a los viajes en avión o diferentes fobias, relacionadas con la extinción de nuestras vidas. Sensaciones de pánico ante circunstancias asociadas a fatales consecuencias, que supongan el fin de nuestras vidas.

2. Pérdida de autonomía
El miedo a ser inmovilizados, paralizados, restringidos, sometidos, atrapados, encarcelados o controlados por circunstancias que aparenten estar fuera de nuestro control.
En su reacción física se le conoce comúnmente como claustrofobia, pero también se extiende a otras reacciones psicológicas relacionadas con las interacciones y comportamientos sociales. De hecho, como explica Albrecht, “el conocido como ‘miedo al compromiso’ es básicamente el temor a perder la autonomía”.
Pensar en si hay luz del final del túnel o en el más allá ayuda a algunas personas, a hacer frente al miedo a la muerte.

3. La soledad
Totalmente contrapuesto al anterior, este miedo se relaciona con el pánico al abandono, al rechazo o a sentirnos despreciados. La pérdida de conexión con el mundo genera sensaciones de angustia ante la posibilidad de convertirnos en una persona no querida a la que nadie respete ni valore.
Los miedos básicos se muestran a través de nuestras reacciones compartidas ante las circunstancias de la vida. Los celos y la envidia, por ejemplo, expresan el miedo a la separación o la devaluación de uno como persona: “se va a ir con otra persona y: a) me voy a quedar solo; o b) lo hace porque yo no merezco la pena”.

4. Miedo a la mutilación
“Se trata del temor de perder cualquier parte de nuestra estructura corporal, la idea de tener límites en la movilidad de nuestro cuerpo o de perder la integridad de cualquier órgano, parte del cuerpo, o la función natural”, resume el psicólogo experto en el estudio de los comportamientos cognitivos y las habilidades del pensamiento humano.
La pérdida de conexión con el mundo genera sensaciones de angustia
La sensación de ansiedad al estar cerca de animales venenosos o considerados peligrosos, como insectos, arañas o serpientes, así como tener fobia a otras cosas o situaciones que puedan suponer un daño físico como trabajar o exponernos a sierras mecánicas, hachas o machetes, o a estar en medio de una catástrofe natural.
Igualmente, los derivados del miedo a la muerte como el vértigo, el temor a morir ahogados o cualquier otro que sea un riesgo para nuestra integridad física, está relacionados con el miedo a perder o dañar alguna parte de nuestro cuerpo.

5. Daños y perjuicios a esa parte de la mente conocida como ego
El miedo a sentirnos humillados, pasar vergüenza o cualquier otra situación de profunda desaprobación que amenace la pérdida de la integridad del ser (también conocida como muerte del ego).
El miedo al rechazo o el temor que sienten muchas personas a hablar en público, están relacionados con esta angustia generalizada a la aniquilación de nuestro ego.

El miedo, es un compañero inseparable del ser humano, lo que hace la diferencia, es quién tiene a quién…
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